Fundada en 1911 en el corazón de Lurigancho-Chosica, La Casa Fari fue concebida por el arquitecto Rafael Marquina y Bueno, uno de los pioneros del estilo neocolonial peruano con influencias europeas y norteamericanas.
Su construcción, con terrazas y jardines que dialogan con la luz natural y la montaña, fue inmortalizada por el pintor Teófilo Castillo en su acuarela “Evocación Feliz”.
Más de un siglo después, La Casa Fari no solo preserva su valor patrimonial: renace como un concepto corporativo, gastronómico y cultural integral, que combina historia, entretenimiento y alta experiencia sensorial.